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El Tramabús y el marketing político

Por Francisco Blanco.

@franjoblanco

Desde que en 1952 el General Eisenhower recurriese a una agencia de publicidad para llevar a cabo su campaña electoral (origen del marketing político), muchas han sido las fórmulas utilizadas por las diferentes formaciones políticas para emplear las técnicas del marketing comercial en la vida pública. Primero en EEUU y una década después en Europa. En España la dictadura hizo que llegásemos con retraso a muchas citas, a esta también, y no empezamos a vivir el frenesí de una campaña electoral hasta bien llegados los 80.

El último hito de esta “espectacularización” de la política llega con el Tramabús de PODEMOS. Envolver un mensaje de espectáculo para que llegue mejor a la gente es una táctica que PODEMOS ha sabido emplear bien desde sus inicios, corroboran esta teoría sus notables resultados electorales en apenas 3 años de vida. Igual que consiguieron hacer que la palabra “Casta” (Grupo social cerrado, que disfruta de ciertos privilegios, y discriminatorio con los individuos que no forman parte de él) se hiciese hueco en nuestro vocabulario habitual cuando hablábamos de la clase política. Ahora pretenden, de manera muy acertada, inocular la palabra “Trama” (confabulación o conspiración que se lleva a cabo con el propósito de dañar o perjudicar a alguien) cuando hablemos de los poderes fácticos y económicos del Estado.

Es por eso que el Tramabús no es simplemente una denuncia de los casos de corrupción que ya todos conocemos, si fuera así llega con años de retraso. Es la identificación de cada uno de los estampados en él con las alcantarillas del Estado, es un nuevo hito del marketing político con el que Podemos pretende retratar y relacionar entre sí a sus adversarios políticos.

Las reacciones en redes no se han hecho esperar:

tuit 1

tuit 2

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El objetivo a corto plazo se ha cumplido, impacto mediático; no hay más que ver las apariciones de los principales líderes de Podemos en los medios y los numerosos artículos escritos al respecto. Cuando eres oposición marcar la agenda política es prioritario , que se hable de lo que tú quieres y conseguir que otros te hagan la campaña es un mérito bastante loable. Pero insisto, tras el Tramabús no hay nada más que el ruido, porque si de verdad Podemos persiguiese un objetivo político real, con el que quisiera denunciar los poderes ocultos del Estado, me faltan siluetas, entre ellas algún Borbón.

Como ya he dicho en redes, relax, el autobús no destapa nada, es sólo marketing.

1 Comment
  • Juan Antonio Doncel Luengo

    18 abril, 2017 at 2:13 pm Responder

    Me gusta el “sólo” de la conclusión. Puesto que es muy poco. Desde hace tiempo las fórmulas podemitas están chocando con una realidad mucho más sofisticada de lo previsto. La destrucción no es suficiente (salvo fascistas). Hay que proponer, no sólo denunciar. De otro lado, no sé si el empleo de lo comercial en política se inaugura cuando Eisenhower. Pero sí que creo que en el marketing político el detonante es, desgraciadamente, Goebbels. Una visión alternativa a la tuya hoy en El Sol sale por el Oeste.

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