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Lo mejor que podíamos hacer, dadas las circunsatancias, era una revolución

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Estamos de mierda hasta el cuello

Hartos de comprar billetes de avión a Suiza y Andorra, y ahora resulta que para blanquear dinero bastaba con quedarse en Madrid. Teníamos, en plena Castellana, un lavadero de capitales y nosotros sin saberlo. Banco Madrid, filial de Banca Privada de Andorra, se dedicaba a blanquear, o “bancalizar” como ellos lo llamaban, dineros a espuertas. No puedo parar de preguntarme para qué cojones sirven entonces la cantidad de organismos reguladores que deben evitar el fraude; empezando por el Banco de España, que bien podrían reutilizar su sede para otro menester porque total para lo que sirve, continuando por el propio Ministerio de Economía, que tiene toda una Dirección General exclusivamente para vigilar la fiscalización, y como no, la omnipresente Agencia Tributaria, que instrumentalizada hasta niveles que rozan lo podrido se dedica a perseguir el fraude de los enemigos del gobierno y exonera a este de toda culpa equiparándolo a Cáritas ¡tócate los cojones!.

Respecto al bloqueo de los fondos de Banco Madrid permítanme ustedes que por los últimos que me compadezca sea por sus clientes. Pues cuando pienso en ellos no deja de resonar en mi cabeza ese “¡Que se jodan!” que espetó un día la hijísima Andrea Fabra en pleno Congreso.

Y es que pensándolo friamente, ¿Cómo se va a fiar Merkel de nosotros si somos una panda de chorizos?, ¿Cómo no nos va a tener atados en corto si en cualquier momento se la podemos liar?. Alemania hace tiempo que sabe que cuando trata con el Gobierno de España en realidad está tratando con una banda organizada a la cual más vale tener cogida por los huevos.

Disculpen mi hastío, pero es que empiezo a estar harto de oler a mierda cada vez que abro la prensa.

Editorial: Francisco Blanco

 

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