Políticos presos y presos políticos

políticos presos y presos políticos

Políticos presos y presos políticos

En Lengua, a diferencia de lo que ocurre en Matemáticas, el orden de los factores sí altera el producto: no es lo mismo hablar de políticos presos que de presos políticos. En el primer caso nos hallamos ante personas encarceladas por haber cometido actos delictivos en el ejercicio de su actividad política: en España, la mayor fábrica de políticos presos es sin duda el Partido Popular, y más después de conocerse la sentencia del caso Gürtel, que condena al propio PP como partido. En el segundo caso, el de los presos políticos, se trata de personas represaliadas o encarceladas simplemente por tratar de ejercer su actividad política, y son muy habituales en regímenes totalitarios y durante tiempos de guerra.

La mayor de las anomalías se produce cuando percibimos la existencia de presos políticos en democracias, como el caso de la española, supuestamente consolidadas. Sobre la calificación de España como democracia consolidada abundaremos otro día, baste recordar que difícilmente puede serlo el segundo país con mayor número de desaparecidos del mundo (los represaliados por el franquismo que yacen todavía en cunetas y fosas comunes) y el primero en Europa que condena a actores, raperos, titiriteros y jóvenes tuiteras. De presos políticos, además de a estos últimos, podría calificarse a las 9 mujeres y hombres que llevan meses en prisión preventiva, en cárceles muy alejadas del lugar de residencia de sus familias, a las cuales sólo pueden ver a través de un cristal una vez por semana. Son además 9 mujeres y hombres que representan las legítimas aspiraciones políticas de aproximadamente la mitad de los habitantes de su comunidad autónoma de origen: con ellos en la cárcel, la solución política al problema político en cuestión se complica enormemente, acaso sea ése uno de los objetivos del encarcelamiento. Para invitar a la reflexión, he dejado para el final las palabras clave de este asunto, que a buen seguro habrían ofuscado la interpretación del mismo si hubiesen aparecido antes: independencia, Cataluña, 1 de octubre.

ARCO, presos políticos

 

Para invitar aún más a la reflexión, recomiendo encarecidamente la correspondencia entre el escritor Isaac Rosa y Jordi Cuixart, cuya emocionante lectura me ha llevado a redactar este artículo. He visto más humanidad, más empatía y más sentido común en esas tres cartas que en los últimos cinco años de relaciones políticas (o falta de relaciones) entre el gobierno central y el catalán. Ahora que parece vislumbrarse el brusco y merecido final del reinado de M. Rajoy, quizá sea el momento para la mejor sensibilidad republicana.

Por Agustín L de la Cruz

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