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Ser demócrata en España

Por Samuel Grueso

“En España la división no es entre derecha o izquierda, sino entre ser o no demócrata”. Esta frase la pronunció años atrás con gran acierto un viejo amigo, y a ella quisiera dedicar esta reflexión.

Verán, en nuestro país hay gente que participa en la democracia pero no es demócrata. Ser demócrata es un concepto mucho más amplio que el simple hecho de participar en una democracia, no digamos siquiera votar. Es importante tener esto muy muy claro, porque mucha gente piensa que por ser del PSOE, del PP, de IU o de Podemos ya se es demócrata de por sí, y eso no es verdad.

Ser demócrata es pensar que las personas tienen que tener derecho a decidir sobre su propio destino. El caso de Cataluña y Escocia es muy orientativo. David Cameron, primer ministro británico, pero antes de eso demócrata, entendió que por muy primer ministro británico que fuera, la última palabra sobre si los escoceses debían seguir en el Reino Unido la tenían que tener los escoceses mismos. Fue su gobierno el que concedió el derecho a votar a los escoceses, y el que puso todo el énfasis en hacerles comprender que estarían mejor juntos. En contraste, Mariano Rajoy, nuestro Presidente conservador, es español antes de demócrata, y por eso piensa que la unidad del país es algo incuestionable. Le da igual qué puedan pensar los catalanes sobre ello porque él piensa que, dado que tiene el poder, puede hacer uso de él para mantener a esa región dentro del Estado. Ni siquiera se plantea la perogrullada del derecho a decidir, pues piensa que ese derecho no existe. Mariano Rajoy, al contrario que Cameron, no es demócrata, es decir, no cree que los problemas de una democracia haya que arreglarlos democráticamente.

Hay muchos más ejemplos que podríamos poner. El asunto de los asesinados por el fascismo en los años 30-40 es también bastante orientativo. La postura de la Casa Real es ejemplar en cuanto a no democrática: en 40 años de reinado, jamás Juan Carlos I pronunció una palabra en contra de Franco, del franquismo o de la dictadura. ¿Cómo se puede construir una democracia sin condenar la dictadura anterior? Fácil, no siendo demócrata.

Con Felipe VI pasa algo parecido, pero hasta cómico. Como su padre, nunca ha dicho nada contra la dictadura, ni jamás ha ido a un homenaje a los republicanos en España. Pero resulta que le invitan a uno de esos homenajes en París, y allí que se planta, sin darle ningún bochorno. Demócrata, sí, pero de fronteras para afuera.

Izquierda Unida, otro ejemplo. Van de defensores de la democracia, de superprogresistas, pero entre usted en cualquier sede y verá posters de dictadores por doquier. ¿Cómo se puede ser defensor de la democracia y tener un poster de un dictador? Pues no siendo demócrata. Lo mismo con Podemos y su espinosa relación de amor-odio con los amigos bolivarianos. A veces sí, a veces no, pero nunca con claridad. El caso es que uno puede encontrarse cosas en Youtube que le hacen dudar de todo.

El PSOE, más de lo mismo. Dicen que son republicanos, pero sólo de corazón. Porque cuando la gente salió a las calles para pedir un referéndum tras la abdicación del rey, donde dije digo, digo Diego. Ni se plantearon la alternativa, y al final acabaron imponiendo a los españoles la continuidad con la misma ligereza con que impusieron el cambio constitucional que ponía por delante pagar la deuda soberana a los derechos de las personas. Por no hablar de dudosas prácticas “democráticas” llevadas a cabo en algunos de sus gobiernos, como los GAL.

Y qué decir del PP. ¿Sabían ustedes que Alianza Popular, el partido origen del Partido Popular, se fundó entre gritos de “¡Franco, Franco, Franco!”? Pues es cierto. Como es cierto que el llamado Padre de la Constitución (Fraga) fue Ministro del dictador. ¿Pero cómo puede ser Padre de la Constitución de la España democrática una persona que no era demócrata? Estamos hablando de que la persona que fundó el partido político más importante de la España democrática no era demócrata. ¿Creen que otros líderes posteriores del partido han hecho autocrítica? No, sólo le han hecho homenajes, porque para ellos era una persona admirable.

Es hora de reconocerlo. Este país tiene un grandísimo problema. Somos un país que funciona democráticamente, pero que está lleno de personas no demócratas. Esto de por sí es un peligro, porque esta gran masa de población, que no es demócrata pero que actualmente acepta vivir en democracia, pudiera cambiar de opinión en cualquier momento. (¿Por ejemplo, si ganara las elecciones alguien que no les agradase?).

¿Se puede hacer algo al respecto? Sí, educación, educación y educación. Que los españoles salgan de las fronteras, que vean y vivan en otros países, que hablen otro idioma que no el propio, que se salga del círculo vicioso del españolismo. Quizás, y sólo quizás, algunos de estos no demócratas en democracia descubrirán que matar toros, imponer nacionalidades, tener una economía de amiguetes, comparecer por plasma o tener muertos en las cunetas es al fin y al cabo cuestión del grado de civilización que un país haya alcanzado, y que el grado de civilización se mide por la cantidad de demócratas (de los de verdad) que un país tiene.

Tratemos pues de crear demócratas, de civilizar a los incivilizados, de que la próxima generación de españoles sea criada en base a unos profundos valores democráticos en vez de en base a estos ambiguos valores de la Constitución del 78. No caeré en el error tonto de decir que fue mala, porque todo paso adelante es bueno, pero para avanzar hay que seguir caminando y nunca pararse a admirar qué bonitos son los zapatos que se llevan.

Adelante, caminemos, creemos demócratas.

1 Comment
  • Juan Antonio Doncel Luengo

    26 septiembre, 2015 at 8:57 am Responder

    Qué curioso: se diría que, en España, ser demócrata es ser republicano, al revés que donde ser liberal es ser comunista.

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