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Lo mejor que podíamos hacer, dadas las circunsatancias, era una revolución

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Si la economía no es una ciencia ¿por qué la tratamos como tal?

Imaginemos que nos encontramos ante un físico que desarrolla un nuevo teorema, es decir, que a través de leyes naturales y complejas fórmulas matemáticas descubre por ejemplo ” El teorema de Nicolai” (me lo acabo de inventar). Imaginemos ahora que llega otro científico y demuestra empíricamente que el tal Nicolai estaba equivocado en su planteamiento. Lo que pasaría en el mundo de la ciencia es que, una vez desmontada su tesis, Nicolai tirase todo a la basura e intentase elaborar una nueva porque desde luego su teorema no era correcto.

Bien, ahora apliquemos esto anterior a la economía, ¿por qué nos empeñamos en utilizar una y otra vez teorías económicas que fallan estrepitosamente?, ¿por qué además intentamos subsanar estos fallos con más teorías de manera que convertimos la cura en la propia enfermedad? Si la economía no es una ciencia exacta (no es ni siquiera una ciencia) ¿por qué nos empeñamos en tratarla como si lo fuera?

El economista y ambientalista Manfred Max explica que la economía neoliberal, que es la adoptada y compartida por todo el mundo en la actualidad, establece sus leyes y principios en el siglo XIX. Si el economista fuese científico hubiese desechado rápidamente todas estas teorías con el Crack del 29 por habernos conducido al caos; pero claro, volvemos a que el economista no es científico, sino que ha sido educado en el propio mecanismo neoliberal del cual emanan sus plenos conocimientos económicos.

Deberíamos  empezar a replantearnos una economía que responda a las necesidades del siglo XXI y no esté únicamente basada en principios y reglas del siglo XIX, pues en este siglo no se tenían en cuenta factores tan importantes como el empleo, la solidaridad o la ecología. De no ser así tengamos claro que lo de 1929 y lo de 2008 volverá a ocurrir inevitablemente.

Editorial: Francisco Blanco

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