Operación Errejón

La frenética actividad política de los últimos días con respecto a Íñigo Errejón y su candidatura con Más País, hace que apenas tengamos tiempo para analizar las cosas y que se sucedan acontecimientos antes de que podamos contarlos. Por eso vamos por partes, a modo de decálogo:

Las razones de Íñigo Errejón

Primero: Errejón tuvo razón, allá por 2016, cuando advirtió del error que suponía para Podemos coaligarse con Izquierda Unida y escorarse cada vez más hacia el espacio político de la izquierda tradicional, donde podía quedar arrinconado su sueño de transversalidad. Pero tuvo razón por los pelos: el sorpasso estuvo cerca de producirse, y las encuestas lo dieron por seguro incluso el mismo día de las elecciones. Aquel buen pronóstico explica mucho de lo ocurrido después.

Segundo: Errejón tiene razón en otras cosas, porque es sin duda un político brillante, pero se equivoca en algo fundamental: si en su día el objetivo fue sobrepasar al PSOE y convertir a Podemos en fuerza hegemónica de la progresía española, no tiene mucho sentido que ahora se proponga como candidato alternativo para hacer presidente a Pedro Sánchez. Especialmente cuando este último, con la repetición electoral que se avecina, persigue descaradamente el reforzamiento del bipartidismo, ese mal secular que Podemos vino a combatir desde sus inicios.

Los fracasos que originan Más País

Tercero: Más País, la marca electoral de Errejón para el 10 de noviembre, nace de un triple fracaso: del fracaso de Errejón para continuar su trayectoria política dentro de Podemos asumiendo que sus tesis eran importantes pero minoritarias, y del fracaso de Pablo Iglesias a la hora de dar suficiente espacio y libertad de movimientos a su viejo amigo.

Cuarto: Es notable comparar este divorcio con las luchas internas del socialismo: Felipe González y Alfonso Guerra se enfrentaron en su momento, pero el que salió perdiendo no se fue a fundar otro partido; lo mismo puede decirse de la pelea entre Pedro Sánchez y Susana Díaz, irreconciliables antaño y ahora sospechosamente de acuerdo en casi todo.

Quinto: El tercer fracaso fundacional de Más País, no conviene olvidarlo, es la doble derrota electoral de mayo: no lograron mantener el Ayuntamiento ni formar parte de un gobierno alternativo en la Comunidad de Madrid. Mal comienzo el de empezar perdiendo.

Carmena pierde la alcaldía de Madrid

Más Madrid pierde la alcaldía (abril, 2019)

Sexto: El nuevo proyecto político de Errejón nace de otro fracaso más, pero ajeno: el enorme chasco de las negociaciones para formar gobierno entre PSOE y Podemos. Una vez quedó reafirmada la autoexclusión de Ciudadanos, las opciones estaban claras, a pesar de lo cual no hubo acuerdo y vamos a unas elecciones que profundizarán la desconfianza que los electores sienten hacia los elegidos.

De cara al 10 de Noviembre

Séptimo: Frente a un presidente en funciones endiosado, que se comporta como si tuviera mayoría absoluta y confunde dialogar con humillar; frente a una vicepresidenta en funciones capaz de falsificar un documento para boicotear las negociaciones que ella misma estaba llevando a cabo; frente a un supuesto socio preferente que deja pasar inexplicablemente la oportunidad de gestionar una vicepresidencia y tres ministerios… frente a tanto despropósito, cualquier otra opción política sale reforzada. Si además la encabeza Errejón, con su verbo fluido y su apariencia de yerno perfecto, se comprenden las expectativas creadas.

Octavo: En abril, las tres derechas en lugar de sumar, restaron. Parece razonable que Más País se presente únicamente en las provincias más pobladas. Todo lo demás sería trabajar para el enemigo.

Noveno: Las expectativas creadas en torno a Errejón están siendo favorecidas por los mismos medios de comunicación que han perjudicado sistemáticamente a Podemos desde su fundación, sin preocuparse de manipular con descaro ciertas informaciones y basarse a veces en el oscuro trabajo de las denominadas cloacas del Estado. Si el enemigo trabaja para ti, ándate con mucho ojo.

Décimo: Estos diez mandamientos me temo que se resumen en uno que nada tiene que ver con las buenas intenciones de Iñigo Errejón: lo más probable es que el próximo Presidente del Gobierno logre investirse como tal gracias al apoyo de una o de varias derechas. Ese es el objetivo de la Operación que realmente importa, la de Pedro Sánchez más su asesor Iván Redondo, que son quienes nos llevan a votar el 10 de noviembre. Se verá.

Por Agustín L. de la Cruz

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